Una propiedad puede ser una inversión, un activo o un valor seguro. Pero cuando es vivienda, adquiere una dimensión más, se transforma en el espacio donde la gente construye parte de su vida.
Por eso, la compra de una vivienda no significa necesariamente el fin del proceso.
Forman parte de su evolución también la construcción, la ampliación, el equipamiento, el mantenimiento y la adaptación a nuevas necesidades.
En Bicasa creemos que el patrimonio inmobiliario no debe contemplarse solo desde su valor económico.
También importa cómo se vive, cómo funciona y cómo cambia con el tiempo.
De esta visión nace Hogar y Hábitat, la quinta unidad de nuestro sistema financiero e inmobiliario.
Porque una propiedad puede ser parte de nuestro patrimonio.
Le da propósito transformarla en un mejor lugar para vivir.
De una propiedad a un hogar
La posesión de una propiedad y la existencia de un domicilio no implican exactamente lo mismo.
Una propiedad constituye un activo en el sector inmobiliario.
Un hogar se define como un espacio diseñado para satisfacer las necesidades de los individuos que lo habitan.
La distribución, iluminación, ventilación, el equipamiento, los servicios, la seguridad, el mantenimiento y la interacción con el entorno ejercen una influencia directa en la experiencia de vida en un edificio.
Por lo tanto, al considerar la vivienda, debemos trascender los aspectos de metros cuadrados y precios.
Es imperativo plantearnos la siguiente interrogante:
¿Este espacio satisface efectivamente las necesidades de los individuos que residirán en él?
Dicha interrogante transforma la comprensión de una vivienda.
La vivienda evoluciona con las personas.
Las necesidades de una familia no se mantienen constantes a lo largo de su existencia.
Una residencia inicialmente diseñada para una pareja puede requerir adaptaciones a la llegada de los hijos.
Posteriormente, una familia puede requerir un dormitorio adicional, un espacio de trabajo, un incremento en el almacenamiento o la creación de nuevas áreas de convivencia.
Además, podrían surgir requerimientos vinculados a aspectos como accesibilidad, seguridad, eficiencia energética o mantenimiento.
Por consiguiente, una residencia debería poseer la capacidad de adaptación.
Considerar dicha evolución desde el comienzo facilita la toma de decisiones más acertadas en relación con el diseño, la construcción y las futuras ampliaciones.
Una vivienda de alta calidad no se limita únicamente a su relevancia actual. Las necesidades futuras podrían experimentar modificaciones significativas.
Construir también es una decisión patrimonial.
Después de conseguir un terreno, lo siguiente importante para una persona puede ser la construcción.
Pero la construcción de una vivienda es mucho más que elegir un diseño.
Hay que estudiar el terreno, el presupuesto con el que se cuenta, las necesidades de la familia, la distribución, el sistema constructivo, las instalaciones, los materiales, las etapas de ejecución y los futuros costos de mantenimiento.
Una casa mal proyectada puede requerir costosas modificaciones a poco tiempo de estar terminada.
Por lo tanto, antes de comenzar a construir, es recomendable responder algunas preguntas:
¿Cuánto espacio necesitamos en realidad?
¿Hay posibilidad de ampliación?
¿Qué ambientes son los prioritarios?
¿A cuánto podemos invertir?
¿Tenemos la posibilidad de ejecutar la vivienda de manera escalonada?
Hay que tener en cuenta las características del clima y del terreno.
Una buena planificación permite aprovechar mejor los recursos disponibles y disminuir la cantidad de decisiones que se tomen de forma improvisada en la obra.
Construir por etapas puede ser una alternativa.
No todas las familias requieren —o tienen la capacidad de— construir una vivienda completa desde el inicio.
Una estrategia puede implicar el diseño inicial de una vivienda funcional y la proyección técnica de una ampliación futura.
Esto facilita la distribución temporal de la inversión.
No obstante, la construcción progresiva no implica la improvisación.
La estructura, las infraestructuras, los accesos y la distribución inicial deberían tener en cuenta las fases subsecuentes.
Una expansión planificada desde el diseño puede ser considerablemente más eficaz que la modificación subsecuente de una vivienda que nunca fue diseñada para su crecimiento.
La construcción por fases resulta más eficaz cuando el proyecto completo se planifica desde el inicio.
Mejorar una vivienda también puede generar valor.
Una propiedad ya establecida puede requerir optimizaciones para continuar satisfaciendo las necesidades de sus residentes.
Estas pueden abarcar aspectos como el mantenimiento, la renovación de acabados, las mejoras en las instalaciones, las ampliaciones, la redistribución de ambientes o la integración de nuevos equipos.
No obstante, no toda intervención conlleva inevitablemente un resultado idéntico.
Previo a la implementación de una mejora, es recomendable reflexionar sobre:
¿Cuál es el problema que buscas resolver?
Esto puede implicar el incremento de funcionalidad, la mejora de la seguridad, la disminución del mantenimiento, la creación de nuevos espacios, o la preparación de la propiedad para arrendamiento o venta.
Cuando la finalidad es bien definida, se facilita la priorización de la inversión.
El propósito no debería ser incrementar los gastos.
Se debería orientar la inversión hacia el inmueble ya existente.
Equipar también forma parte de la vivienda.
Una casa estructuralmente terminada, aún carece de diversos elementos para transformarse en un espacio plenamente habitable.
En esa fase pueden intervenir el mobiliario, la iluminación, los electrodomésticos, el almacenamiento, el equipamiento de cocina, las soluciones tecnológicas y otros elementos.
El equipamiento debe estar ajustado a la forma en la que realmente va a ser usado el inmueble.
Siendo la más costosa, no siempre es la mejor alternativa.
En la decisión deberían entrar en juego la funcionalidad, la durabilidad, el mantenimiento, el consumo y la relación con el espacio disponible.
Equipar de forma adecuada es encontrar el punto de equilibrio entre necesidad, presupuesto, funcionalidad y vida útil.
El mantenimiento comienza desde el primer día.
Toda propiedad requiere mantenimiento.
Tiende a hacer más costosa su solución hasta que ocurra un problema importante.
Las instalaciones eléctricas y sanitarias, cubiertas, pintura, acabados, estructuras, drenaje y equipamiento necesitan que se les hagan revisiones con diferentes frecuencias a lo largo de la vida del inmueble.
Con el mantenimiento preventivo se pueden detectar los problemas antes de que se desarrollen.
Ayuda también a preservar la funcionalidad y las condiciones generales de la propiedad.
Por eso mantener una vivienda no debería verse solo como un gasto.
Es parte del costo necesario para mantener un activo durante el tiempo.
Cuidar la vivienda es, también, proteger patrimonio.
Diseñar para el territorio
Una residencia no se encuentra aislada de su entorno circundante.
El clima, la temperatura, la humedad, las precipitaciones, la orientación solar, la ventilación, la topografía y las propiedades del terreno deberían tener un impacto en determinadas decisiones de diseño y construcción.
Esta perspectiva adquiere particular relevancia en San Martín y la región amazónica de Perú.
Las circunstancias meteorológicas de la región otorgan particular relevancia a elementos como la ventilación natural, la protección frente a las precipitaciones, el control solar, el drenaje y la elección apropiada de materiales.
La replicación de soluciones concebidas para otros climas sin tener en cuenta estas variables puede dar como resultado residencias menos confortables y un incremento en los costos de mantenimiento.
En bicasa sostenemos que una vivienda debe tener un diálogo con el entorno geográfico donde se edifica.
El proceso de diseñar para el territorio implica la construcción considerando la forma en la que se vive en el mismo.
Vivienda y eficiencia
Las resoluciones adoptadas durante el proceso de construcción y equipamiento pueden también tener un impacto en los costos futuros de la vivienda.
La utilización optimizada de los recursos puede ser facilitada mediante la iluminación natural, ventilación, equipos de alta eficiencia, protección solar y un diseño apropiado.
No todas las soluciones demandan la implementación de tecnologías de alta complejidad.
Numerosas inician con decisiones fundamentales correctamente adoptadas desde el diseño.
La eficiencia debe ser evaluada teniendo en cuenta factores como la inversión inicial, el mantenimiento, la vida útil y el beneficio proyectado.
El propósito es edificar espacios que puedan funcionar de manera eficiente, empleando los recursos de manera responsable.
El entorno también forma parte del hábitat.
Hablar de vivienda no es hablar solamente de lo que sucede entre cuatro paredes.
La calidad de vida también depende de la accesibilidad, las vías, los servicios, los espacios verdes, los espacios públicos, la seguridad, el comercio, la educación y la conectividad.
De ahí que empleemos dos conceptos:
Hogar y hábitat.
El hogar es el lugar donde vivimos.
El hábitat incluye también el entorno en que se encuentra ese hogar.
Es una diferencia importante para valorar dónde comprar, construir o desarrollar una vivienda.
Una propiedad bien ubicada en un entorno que no se ajusta a nuestras necesidades, puede restar mucho a la experiencia de vivir en ella.
Mejorar para vivir o mejorar para invertir
Las mejoras en una propiedad pueden ser motivadas por diversos objetivos.
Una unidad familiar tiene la capacidad de dar prioridad a la comodidad, funcionalidad y calidad de vida.
Un propietario con la intención de alquilar puede centrarse en aspectos como durabilidad, mantenimiento y atributos apreciados por posibles arrendatarios.
La planificación de ventas puede requerir intervenciones distintas.
Por lo tanto, previo a la reestructuración, ampliación o equipamiento del inmueble, es imperativo establecer cuál será su finalidad.
La táctica de optimización debería alinearse con la estrategia del activo.
Esta estrategia facilita la evitación de inversiones que pueden ser atractivas desde una perspectiva personal, pero que no necesariamente generan el mismo valor desde una perspectiva comercial.
¿Cómo entendemos hogar y hábitat en bicasa?
Hogar y Hábitat conforma, junto a otras cuatro unidades, el ecosistema financiero e inmobiliario de bicasa.
Su objetivo es conectar soluciones vinculadas a la construcción, mejora, equipamiento, mantenimiento y evolución de los espacios que conforman el patrimonio de nuestros clientes.
Podemos resumir nuestro enfoque en cinco etapas:
Comprender ? Diseñar ? Construir ? Equipar ? Evolucionar
Entender, identificando las necesidades de las personas y las características del inmueble.
Diseñar buscando soluciones funcionales acordes al espacio, presupuesto y territorio.
Construir, convirtiendo el diseño en espacios habitables a través de una ejecución metódica.
Dotar, incorporando los elementos necesarios para completar la funcionalidad del inmueble.
Evolucionar al ritmo de las necesidades futuras de mantenimiento, mejora o ampliación.
El propósito no es solo el de intervenir una propiedad.
Contribuir a que el inmueble se pueda adaptar, funcionar y evolucionar con sus usuarios.
Hogar y hábitat dentro del ecosistema bicasa
Hogar y Hábitat completa el recorrido de las cinco unidades de los ecosistemas.
Una persona puede empezar detectando una oportunidad a través de inversiones.
Puede requerir una solución financiera. Puede requerir una solución financiera.
El inmueble puede ser producto de un proceso de desarrollo inmobiliario.
Más adelante, es posible que requiera Gestión de Activos. Más adelante, es posible que requiera Gestión de Activos.
Y por último, Hogar y Hábitat permite intervenir sobre el espacio para construirlo, equiparlo, conservarlo o adaptarlo.
De esta manera se unen las cinco unidades:
Inversiones ? Financiamiento ? Desarrollo inmobiliario ? Gestión de activos ? Hogar y hábitat
Pero no necesariamente el camino termina ahí.
Una propiedad mejorada puede adquirir una nueva función dentro del patrimonio. Puede ser usado, alquilado, vendido o administrado, o bien puede ser la base para una nueva inversión.
Por ello hablamos de un ecosistema y no solo de una secuencia de servicios.
El patrimonio también se habita.
En el transcurso de esta serie, se ha abordado la temática de inversión, financiamiento, desarrollo y administración.
Todos constituyen elementos esenciales del patrimonio inmueble.
No obstante, detrás de numerosos activos se encuentran individuos.
Individuos que adquieren su primer terreno.
Familias que edifican una residencia.
Propietarios que incrementan una superficie.
Individuos que persiguen la optimización del entorno residencial.
Por consiguiente, nuestra perspectiva patrimonial no se limita a la adquisición de un bien.
Además, toma en cuenta las circunstancias internas y externas de la misma.
Dado que la construcción de patrimonio implica la generación de activos.
Administrarlos implica su protección.
La transformación de estos en espacios que potencien la calidad de vida de los individuos les confiere una dimensión adicional.
Una propiedad posee un valor intrínseco.
Un hogar posee una finalidad específica.
Un hábitat adecuado facilita la evolución de ambos.
Hogar y Hábitat constituye una de las cinco unidades constituyentes del ecosistema bicasa.
Bicasa – bicasa
Establecemos un patrimonio.